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Grupo de ayuda mutua para los familiares de las personas residentes

05/03/2026
Mònica Palomo, psicóloga del Centre Maria Gay, preparando la sesión del grupo de ayuda mutua para familiares.

Cuando un padre, madre, pareja o cualquier familiar ingresa en una residencia, no solo cambia su vida, también cambia la vida de quienes lo rodean. Es normal sentir una mezcla de emociones: tristeza, culpa, preocupación, alivio, miedo, dudas… A veces, incluso, todo al mismo tiempo. Y, muchas veces, estas emociones se viven en silencio.

El grupo de ayuda mutua ofrece un lugar seguro, confidencial y respetuoso donde poder hablar con libertad. Aquí se reúnen personas que están pasando por situaciones similares, lo que facilita que exista un sentimiento de igualdad y, por lo tanto, una empatía real. Nadie juzga. Nadie minimiza lo que el otro siente. Al contrario, se escucha, se acompaña y se comparte.

Un grupo de ayuda mutua es, sobre todo, un espacio donde las personas pueden sentirse comprendidas. Está pensado para familiares que tienen a un ser querido ingresado en nuestro Centro y que necesitan compartir cómo viven esta etapa.

Las reuniones están pensadas para realizarse una vez al mes, en este caso, cada primer miércoles de mes, y están acompañadas por la psicóloga del Centro, Mònica Palomo, quien actúa como mediadora y facilita el encuentro. La base del grupo, sin embargo, no es la intervención profesional directa, sino el apoyo entre iguales. Cada participante tiene la oportunidad de compartir su experiencia, escuchar al resto del grupo y, entre todos, encontrar estrategias prácticas para afrontar las dificultades que se encuentran día a día.

Este tipo de grupo ayuda a:

  • Sentirse menos solo o sola.
  • Entender que lo que uno siente es normal.
  • Aprender a gestionar la culpa o el duelo que puede aparecer.
  • Compartir consejos prácticos y experiencias.
  • Reforzar la relación con el familiar que vive en la residencia.

En definitiva, un grupo de ayuda mutua no es solo un lugar para hablar, es un espacio para cuidarse, darse permiso para sentir, compartir y descubrir que no se está solo en este proceso.

El pasado miércoles 4 de marzo tuvo lugar la primera reunión en el Centro Maria Gay. Durante la sesión pudimos conocer las experiencias de cada persona y cómo se sentían, en un ambiente cómodo y empático que favoreció la escucha, la confianza y el apoyo mutuo entre todos los participantes.

Deseamos que esta sesión sea la primera de muchas, y que se convierta en un espacio donde podamos seguir compartiendo emociones, tanto las alegrías como los miedos, acompañándonos y construyendo, entre todos, una red de apoyo que nos haga sentir más fuertes y menos solos.